Y de repente un día la palabra artista se quedo pequeña e intenté ser creadora.
Soy Rosa de Soto y no concibo otra manera de crear y creer si no es a través de la divergencia, de la expresión múltiple, sin limitaciones. Aquí podéis ver y conectar con mis múltiples necesidades expresivas, sensitivas y existenciales. . . entre otras.
Y ya que en la anterior entrada surgió el teatro, el cabaret, el circo, en esta me pongo precisamente circense y os comparto un "más difícil todavía". Sigo poniéndome a prueba a través de mis miniaturas y me atrevo a pintar retratos en cochas marinas de un tamaño no superior a los tres centímetros de ancho. Espero que el resultado os impresione tanto como un triple salto mortal en el trapecio. En cualquier caso seguiré probando más formas de guardar mi visión del mundo en estos diminutos y naturales lienzos.
Y retomo algo que inicié hace algún tiempo, la prueba del más difícil todavía, lo que para mi también es un ejercicio de entrenamiento, un modo de concentrar y centrar mi mente, mis energías en un espacio determinado, en un objetivo y objeto concreto, una forma de lograr el equilibrio mental y al final me doy cuenta que es como una meditación y a su vez una forma de intentar aproximar el arte a todo tipo de público y a todos los bolsillos a la par que disfruto con el pincel en la mano. Un poco de arte en miniatura, de arte en pequeño que no pequeño arte, ni mucho menos menor, que cabe en la palma de tu mano y que puedes llevar colgado en tu cuello. Al menos así lo veo yo. Pedazos de mundo metidos en una concha marina de un tamaño que apenas supera los 3,5 cm. de ancho en muchos casos.
Perfecciono la técnica, logro cada vez más detalle y añado algo más al conjunto, marcos creados con fragmentos y texturas de fotografías también hechas por mi. Pues como toda obra de arte, merece ser enmarcada.
Comparto en esta entrada una muestra de algunos de los trabajos realizados en esta línea. Iré desgranando igualmente todo lo recogido en este vídeo, iré contando la historia de cada paisaje, bodegón, retrato o motivo que ha acabado o acabe metido en una de estas conchas marinas.
Acompaño esta presentación de la música de una de mis cantautoras favoritas, Amarela, pues también ha formado parte de la inspiración de este viaje, ella sonaba mientras me adentraba en superar el más difícil todavía, mientras intentaba imaginar como engalanar las pequeñas pinturas y lo seguirá haciendo, lo sé. Como banda sonora "Canción de alma", una de mis favoritas de su segundo disco "Instinto" y si quien me lee también se siente transportado por esta música, si le inspira como a mi, entra en la página de su autora www.amarelamusic.es, también puedes encontrar su música y seguirla en spotify.
A mi ya sabéis donde encontrarme, ya sabéis como conectar conmigo si así lo deseáis o necesitáis.
Seguiré probándome mientras me sea posible y en esa prueba tengo la intención de incluir otras superficies más allá de las conchas marinas, más y confío que mejor en próximos capítulos.
Mi creatividad es esencialmente evolutiva a la par que divergente y un día me hago consciente de que por esa regla de tres el verbo crear es mejor conjugarlo en gerundio, en acción continua. Así que mejor vivir creando, aún mejor si es con sentido, sensibilidad, emocionalidad, originalidad, transcendencia y rescatando de nuevo esa palabra que tanto me gustó y me he dado cuenta que tiene mucho que ver con está inquietud, con serendipia, y quien desee unirse a esta necesidad de crear, de darle otro sentido a lo que se crea y al arte en si mismo, bienvenido sea.
Se pueden ver todos los trabajos en miniatura entrando a la página Pequeño arte:
Ya tocaba volver a la pintura, tras unos meses concentrada en la fotografía, la poesía y el proyecto de Férreo Musical Gutural. De momento con un retrato de mi amigo y colega de profesión, el pintor y escultor Blas Miras.
Y de unos rostros cotidianos me voy a un rostro que bien podría venir de otro mundo. Un reto que me lanzó José Manuel, otro amigo artista, plasmar un rostro que despierta a la iluminación. Puedo pasarme mucho tiempo mirando este rostro sin identidad aparente o talvez donde convergen todas las identidades y después de unos minutos concentrada en él, me devuelve una sonrisa serena y puedo sentir su alma.
Por petición de un amigo artista expongo aquí un par de retratos que en su día me fueron encargados, aquellos que definen como me gusta plasmar a mis retratados, desde la normalidad, la cotidianidad y la sensibilidad, sin más pretensión que atrapar un momento sosegado o emocional de sus vidas.
Durante muchos años Pepe fué quien enmarco mi obra
Para su cumpleaños no pudo haber mejor regalo para Encarní que un retrato junto a uno de los amores de su vida, Kay
Ellos y ellas pertenecen a los ciclos del tiempo y de la vida y estuvieron antes que tu y miran hacia atrás con una sonrisa a la sabiduría de lo aprendido en su larga vida y tu le das la espalda, quizá algún día ocupes su lugar y tengas la esperanza de no ser sólo una voz en medio del desierto. En cualquier caso a la sabiduría le es indiferente que la escuches, ella sigue proclamando la verdad que será escuchada por quienes tengan el valor de mirarla a la cara.
No siempre nos conformamos con la máscara a veces consideramos necesario un complejo disfraz, que permita llamar la atención de quienes nos rodean, que fije sus miradas en nosotros, que nos permita ser inmortales, para permanecer siempre en la tierra a la que no pertenecemos.
Estamos en un baile de mascaras, salimos a la calle y nos colocamos aquella que creemos debemos usar. Lo verdaderamente oculto, la mayoría de las veces, somos nosotros mismos y eso no nos causa tanto temor.